Si a ti te pica
y no tienes lombrices,
mucho ojo eh!
Vegetariano,
pero pepino, paso!
nomás papaya.
domingo, 21 de junio de 2009
No me molesten
Si alguna vez pensaron recibir
algo de su modesta servilleta,
que iba a ser un licenciado maleta,
o que iba a aprender a conducir,
lamento teneros que desdecir,
ya que de mamadas estoy a dieta
soy un apático huevón, la neta,
por qué no me dejan en paz vivir.
Si por mi actuar me juzgases perdedor,
si leo en gredos, pero escribo en jerga,
si un día deje de ser valedor
y ni ganas tengo de ir de juerga,
todos, salvo usted estimado lector,
por mi pueden irse mucho a la verga.
algo de su modesta servilleta,
que iba a ser un licenciado maleta,
o que iba a aprender a conducir,
lamento teneros que desdecir,
ya que de mamadas estoy a dieta
soy un apático huevón, la neta,
por qué no me dejan en paz vivir.
Si por mi actuar me juzgases perdedor,
si leo en gredos, pero escribo en jerga,
si un día deje de ser valedor
y ni ganas tengo de ir de juerga,
todos, salvo usted estimado lector,
por mi pueden irse mucho a la verga.
martes, 16 de junio de 2009
Con overol y mostacho
Al demo, que luego luego le va a atinar quiénes son.
Con overol y mostacho peculiar
par de personajes voy a referir,
te pido no te vayas a confundir,
pues ambos son de dominio popular:
Chico che, que es el que nos hace bailar
y con sus letras nos hace reír;
el otro, también es fácil de inferir,
Mario Bross, el fontanero superstar.
Uno, con tres vidas, vence a la muerte,
total, comiendo hongos se asegura
de vivir pa’cuidar a su princesa.
El otro, no corrió con tanta suerte,
pues halló el camino a la sepultura
en un pasón de chochos con cerveza.
sábado, 13 de junio de 2009
La poesía como responsabilidad
A Imelda, quien me movió a leer el Ion once more.
Todo aquél que haya tenido la intención de escribir, seguramente se topó con lo imponente que se presenta por primera vez la hoja en blanco, ese vacío, esa blancura tan poderosa, tan intimidatoria que nuestra mente aprehende al grado de mimetizarse con ella poniéndose precisamente, en blanco. Hay quienes afirman que las musas en ese momento llegan a rescatarlos y les iluminan el seso, es decir, los inspiran (otros nos quedamos con la hoja en blanco). Sería, a mi juicio, desatinado decir que Platón comparte cabalmente esta posición, pues él la lleva al extremo. Sostiene que los poetas no son buenos porque tengan ideas brillantes, porque tengan una óptica diferente de la realidad, o mejor aún, porque tengan la competencia de exponer con gracia la más humilde de las nimiedades, “[…] sino porque están endiosados y posesos” (Ion, 533e). En este contexto, el poeta mientras poetiza no es él mismo, la divinidad se apodera de él y es ésta la que habla sirviéndose de su pluma, la razón lo abandona y “[m]ientras pose[e] este don, le es imposible […] poetizar y profetizar” (Ion, 534b). En resumen, y en palabras del mismo Platón, el poeta es un demente.
Pero este calificativo no es algo que preocupe al artista en general, muchos han sido tildados de locos y es cosa que les importa poco y que nada afecta a su creación, pero a mí sí me interesa e incluso me indigna, a continuación presento mis motivos, no sin antes aclarar que lo que me mueve a pensar tales cosas es la razón y no la vanidad.
Poesía proviene del griego poien que significa hacer, de este modo, un poema (poiêma) es una cosa hecha y el poeta (poiêtês) un hacedor. Por otro lado, un acto, y la consecuencia de éste, sólo puede ser juzgado si se realiza con conciencia y libertad, según reza en los manuales de ética (en los decentes) que no hay necesidad de citar. Si aceptamos lo anterior, se sigue necesariamente que el poeta[1], en su calidad de productor, debe responder tanto por sus acciones como por su producción, conclusión para nada sorprendente pero de enorme trascendencia. Si el poeta fuese un inspirado, una mera herramienta de la divinidad, como Platón decía, no sería libre, se vería reducido a la calidad de escribano, si no es que a la de secretaria de la musa, y al terminar la película, su nombre saldría en letras chiquitas y hasta el último, cuando todos ya dejaron la sala. Si, en cambio, fuera un demente, no sería consciente y no podría dar razón de sus escritos. En ambos casos, el poeta no sería sujeto de valoración, es decir, no podría ser responsable de su producción, es verdad que así no tendría que dar la cara si algo sale mal, pero de igual modo perdería la oportunidad de llevarse las loas si la producción es aceptable y digna de aplauso, de lo que no sólo tiene el derecho sino el deber.
Como el poiêma es fruto del pensamiento libre del escritor y de su reflexión consciente, no me queda más que decir salvo que el poeta es responsable del primero y merece, para él solo, tanto la alabanza como la condena (y eventualmente el beneficio económico que, de no ser así, tendría que ir a parar a las arcas de alguna secta adoradora de las divinidades griegas).
Pero este calificativo no es algo que preocupe al artista en general, muchos han sido tildados de locos y es cosa que les importa poco y que nada afecta a su creación, pero a mí sí me interesa e incluso me indigna, a continuación presento mis motivos, no sin antes aclarar que lo que me mueve a pensar tales cosas es la razón y no la vanidad.
Poesía proviene del griego poien que significa hacer, de este modo, un poema (poiêma) es una cosa hecha y el poeta (poiêtês) un hacedor. Por otro lado, un acto, y la consecuencia de éste, sólo puede ser juzgado si se realiza con conciencia y libertad, según reza en los manuales de ética (en los decentes) que no hay necesidad de citar. Si aceptamos lo anterior, se sigue necesariamente que el poeta[1], en su calidad de productor, debe responder tanto por sus acciones como por su producción, conclusión para nada sorprendente pero de enorme trascendencia. Si el poeta fuese un inspirado, una mera herramienta de la divinidad, como Platón decía, no sería libre, se vería reducido a la calidad de escribano, si no es que a la de secretaria de la musa, y al terminar la película, su nombre saldría en letras chiquitas y hasta el último, cuando todos ya dejaron la sala. Si, en cambio, fuera un demente, no sería consciente y no podría dar razón de sus escritos. En ambos casos, el poeta no sería sujeto de valoración, es decir, no podría ser responsable de su producción, es verdad que así no tendría que dar la cara si algo sale mal, pero de igual modo perdería la oportunidad de llevarse las loas si la producción es aceptable y digna de aplauso, de lo que no sólo tiene el derecho sino el deber.
Como el poiêma es fruto del pensamiento libre del escritor y de su reflexión consciente, no me queda más que decir salvo que el poeta es responsable del primero y merece, para él solo, tanto la alabanza como la condena (y eventualmente el beneficio económico que, de no ser así, tendría que ir a parar a las arcas de alguna secta adoradora de las divinidades griegas).
[1] Este juicio puede ser extensivo al literato en general pues en la Grecia antigua carecían de otros géneros.
martes, 9 de junio de 2009
Dos haikus a la mexicana
Pinche animalón
resulta ser el pitón,
te mete un susto.
Domingo siete
y el marcador dos uno,
vaya decepción!
resulta ser el pitón,
te mete un susto.
Domingo siete
y el marcador dos uno,
vaya decepción!
miércoles, 3 de junio de 2009
Apología de un huevón
Ya no quiero trabajar cuz im so lazy,
ni siquiera trasnochar cuz im so lazy,
sólo quiero descanzar
y que me dejen en paz,
quisiera el mundo cambiar, but im so lazy
Kevin Johansen
Soy un huevón; mi madre lo dice, mi novia lo dice, mi jefe lo dice, mis amigos lo saben y yo lo asumo. Pero el motivo de este ensayo no es vanagloriarme de mi calidad de holgazán, la cual tampoco me avergüenza, sino presentar una justificación (excusas?) de mi incompatibilidad con la actividad planeada, organizada, calendarizada y voluntariamente aceptada que usualmente llamamos trabajo.
Karl Jaspers afirma que el trabajo es “un rasgo fundamental del ser humano”, es decir, una característica esencial, causa formal, algo inherente a nuestra naturaleza cuya ausencia acarrearía irremediablemente el menoscabo de nuestra humanidad, algo así como lo amarillo de los Simpsons. No obstante, el trabajo requiere esfuerzo y es desgastante, en otras palabras, produce sufrimiento y no sólo eso, sino que además anula nuestra voluntad, salvo nuestra voluntad de sufrir, me explico, el soportar jornadas de ocho horas día tras día con una semana de vacaciones al año como limosna, volverse esclavo del despertador que no entiende de crudas ni de insomnio, apropiarse, o fingir apropiarse, de la ‘filosofía’ de la empresa sistemáticamente va consumiendo la energía de los individuos, por otro lado, la voluntad del individuo se ve disipada al asumir las disposiciones de sus superiores sin cuestionarlas y no dar tregua a sus más inocentes voliciones como el matinal “diez minutitos más”, todo esto orientado por el deseo de conservar el empleo, es decir, por el deseo de seguir sufriendo. Sin embargo, el trabajo nos hace humanos.
Si el trabajo es un rasgo fundamental de lo humano, podemos inferir que la esencia de lo humano, o por lo menos parte de ella, es sufrir voluntariamente; y de ser el caso, prefiero no ser humano y seguir siendo un huevón.
ni siquiera trasnochar cuz im so lazy,
sólo quiero descanzar
y que me dejen en paz,
quisiera el mundo cambiar, but im so lazy
Kevin Johansen
Soy un huevón; mi madre lo dice, mi novia lo dice, mi jefe lo dice, mis amigos lo saben y yo lo asumo. Pero el motivo de este ensayo no es vanagloriarme de mi calidad de holgazán, la cual tampoco me avergüenza, sino presentar una justificación (excusas?) de mi incompatibilidad con la actividad planeada, organizada, calendarizada y voluntariamente aceptada que usualmente llamamos trabajo.
Karl Jaspers afirma que el trabajo es “un rasgo fundamental del ser humano”, es decir, una característica esencial, causa formal, algo inherente a nuestra naturaleza cuya ausencia acarrearía irremediablemente el menoscabo de nuestra humanidad, algo así como lo amarillo de los Simpsons. No obstante, el trabajo requiere esfuerzo y es desgastante, en otras palabras, produce sufrimiento y no sólo eso, sino que además anula nuestra voluntad, salvo nuestra voluntad de sufrir, me explico, el soportar jornadas de ocho horas día tras día con una semana de vacaciones al año como limosna, volverse esclavo del despertador que no entiende de crudas ni de insomnio, apropiarse, o fingir apropiarse, de la ‘filosofía’ de la empresa sistemáticamente va consumiendo la energía de los individuos, por otro lado, la voluntad del individuo se ve disipada al asumir las disposiciones de sus superiores sin cuestionarlas y no dar tregua a sus más inocentes voliciones como el matinal “diez minutitos más”, todo esto orientado por el deseo de conservar el empleo, es decir, por el deseo de seguir sufriendo. Sin embargo, el trabajo nos hace humanos.
Si el trabajo es un rasgo fundamental de lo humano, podemos inferir que la esencia de lo humano, o por lo menos parte de ella, es sufrir voluntariamente; y de ser el caso, prefiero no ser humano y seguir siendo un huevón.
El símbolo patrio
El himno y la bandera tricolor,
como el escudo que la engalana,
símbolos de mi patria mexicana
son como se dice en tono mamador.
Pero lo que más nos colma de honor,
a los de Puebla, Cancún y Tijuana,
es la selección, y más cuando gana!
de otro modo nos llenamos de dolor.
Y aunque los gringos nos hayan vencido
aún queremos a la camiseta,
que no por perder recibe manchones,
ya los veremos en otro partido
para poder gritarles en la jeta:
que viva, VIVA MÉXICO CABRONES!
como el escudo que la engalana,
símbolos de mi patria mexicana
son como se dice en tono mamador.
Pero lo que más nos colma de honor,
a los de Puebla, Cancún y Tijuana,
es la selección, y más cuando gana!
de otro modo nos llenamos de dolor.
Y aunque los gringos nos hayan vencido
aún queremos a la camiseta,
que no por perder recibe manchones,
ya los veremos en otro partido
para poder gritarles en la jeta:
que viva, VIVA MÉXICO CABRONES!
martes, 2 de junio de 2009
Presentación 2
Que mala fortuna la del soneto
que, pudiendo recitarle al amor,
tiñe sus líneas del opaco color
que brota de la pluma de un sujeto.
Pero te voy a contar un secreto,
el que suscribe, y se dice autor,
aunque a veces vulgariza su labor,
por su arte siente aún respeto
y por esta razón se compromete
a escribir sólo líneas jocosas,
para eso estará siempre alerta!
Y pa’que no digan que soy ojete,
una vez bien aclaradas las cosas,
solamente pido: que se divierta!
que, pudiendo recitarle al amor,
tiñe sus líneas del opaco color
que brota de la pluma de un sujeto.
Pero te voy a contar un secreto,
el que suscribe, y se dice autor,
aunque a veces vulgariza su labor,
por su arte siente aún respeto
y por esta razón se compromete
a escribir sólo líneas jocosas,
para eso estará siempre alerta!
Y pa’que no digan que soy ojete,
una vez bien aclaradas las cosas,
solamente pido: que se divierta!
Presentación
Qué tal estimados lectores (por el momento sólo Beno, aunque algún día serán millones):
Es un placer para mí presentarles mi blog titulado sonetos netos, este será un espacio dedicado no sólo a la poesía, sino al cuento, al ensayo y a todo divague digno de ser entregado y (ex)puesto a vuestra consideración. Tengo entendido que Glauco Mattoso ya publicó un libro llamado sonetos netos, pero como yo no lo sabía y a mí se me ocurrió independientemente de él, me permitiré la licencia de compartir el nombre (espero no se empute, seguramente ni se enterará), además, considero que lo que describe mejor lo que contendrá el blog es precisamente el mote de neto. Todo lo publicado será pura neta de varil a varil (aunque mi único lector sea bien mamador), es un compromiso.
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