miércoles, 3 de junio de 2009

Apología de un huevón

Ya no quiero trabajar cuz im so lazy,
ni siquiera trasnochar cuz im so lazy,
sólo quiero descanzar
y que me dejen en paz,
quisiera el mundo cambiar, but im so lazy

Kevin Johansen


Soy un huevón; mi madre lo dice, mi novia lo dice, mi jefe lo dice, mis amigos lo saben y yo lo asumo. Pero el motivo de este ensayo no es vanagloriarme de mi calidad de holgazán, la cual tampoco me avergüenza, sino presentar una justificación (excusas?) de mi incompatibilidad con la actividad planeada, organizada, calendarizada y voluntariamente aceptada que usualmente llamamos trabajo.

Karl Jaspers afirma que el trabajo es “un rasgo fundamental del ser humano”, es decir, una característica esencial, causa formal, algo inherente a nuestra naturaleza cuya ausencia acarrearía irremediablemente el menoscabo de nuestra humanidad, algo así como lo amarillo de los Simpsons. No obstante, el trabajo requiere esfuerzo y es desgastante, en otras palabras, produce sufrimiento y no sólo eso, sino que además anula nuestra voluntad, salvo nuestra voluntad de sufrir, me explico, el soportar jornadas de ocho horas día tras día con una semana de vacaciones al año como limosna, volverse esclavo del despertador que no entiende de crudas ni de insomnio, apropiarse, o fingir apropiarse, de la ‘filosofía’ de la empresa sistemáticamente va consumiendo la energía de los individuos, por otro lado, la voluntad del individuo se ve disipada al asumir las disposiciones de sus superiores sin cuestionarlas y no dar tregua a sus más inocentes voliciones como el matinal “diez minutitos más”, todo esto orientado por el deseo de conservar el empleo, es decir, por el deseo de seguir sufriendo. Sin embargo, el trabajo nos hace humanos.

Si el trabajo es un rasgo fundamental de lo humano, podemos inferir que la esencia de lo humano, o por lo menos parte de ella, es sufrir voluntariamente; y de ser el caso, prefiero no ser humano y seguir siendo un huevón.

2 comentarios:

  1. ya hay una apología del huevón, se llama apología del ocio y es de stevenson (descarga aquí: http://www.bibliotheka.org/?/ver/30371) hay mucha información al respecto, yo también he estado leyendo muchas cosas que me llevan a conclusiones semejantes, luego compartimos más libros.

    por cierto, me eché El complot mongol en un día, no lo pude dejar hasta terminarlo, como en los viejos tiempos.

    luego pasas otro y también un toque, hace falta

    cuídese, amigo y buen inicio de blog!!

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  2. Ja ja ja huevon, pero creo que lo que te convierte en huevon no es el hecho de que tu no trabajes sino que los demas si lo hacen

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