viernes, 26 de febrero de 2010

Los Xbox se descomponen

Se había agotado, más que de golpearlo, de esperar que con los golpes funcionara. No tenía para repararlo y mientras no trabajara seguiría así. Realmente se encontraba fulminado, jugar con él y conseguir logros era lo único que le proporcionaba satisfacción, el único combustible de la vida, y ahora, con el Xbox averiado, se le presentaba opaco el porvenir.
“Lo más complicado en la vida es vivirla –pensaba-, pareciera que la meta y las reglas del juego fueran contradictorias, se supone que la vida se trata de gozar, de sacarle jugo, de evitar la frustración y, aún en una condición humilde, hallar la plenitud, sin embargo, el escenario que la demarca luce como si confabulara conscientemente y pusiera su empresa entera en impedirlo”. Para ser sincero, sus aspiraciones no eran descabelladas, consideraba que una vida digna debería de contener una comida si bien no opípara buena, y en menor medida saludable, un buen libro para leer, música agradable para escuchar, unas caguamas esporádicas acompañadas de una buena charla, papel para escribir y una guitarra para tocar, más había un serio inconveniente que hacía inadmisibles sus demandas, a saber, que éstas exigen tiempo y cuestan dinero. Para hacerse de comida, libros, discos (o internet para piratearlos), alcohol, papel, cuerdas para guitarra, necesitaba dinero, la solución es de lo más sencillo, si trabajara tendría los medios para obtener esos bienes ¿no?, sin embargo, resuelta la cuestión del poder adquisitivo, para leer, tocar, escribir, salir a un bar y reposar la cruda, necesitaba tiempo, tiempo que celosamente reclama para sí el trabajo.
Como carecía de los medios económicos y consideraba al trabajo un atentado contra la libertad y la vida misma, además de decepciones sociales que no encuentran su lugar en este relato, paulatinamente se tornó un gamer de tiempo completo, en el juego encontró una vida alterna, intensa y casi tan compleja como la real pero enteramente más satisfactoria y con la ventaja de poder alzarse de los fracasos con sólo oprimir load o retry, aunque poco utilizaba este recurso, pues era un perfeccionista en su arte y estudiaba cada título volviéndose un profesional. En el FIFA, por ejemplo, consiguió fichar a Cristiano Ronaldo para el América y alcanzar una racha de dos años y seis partidos sin recibir gol, en el guitar hero siempre sacaba al menos 90% en la de dragon force en experto, si bien nunca la tocó perfecta, y en general pulía su técnica en todos los juegos al modo en que lo hizo con éstos.
El juego lo colmaba tanto que la alborada lo sorprendía en la actividad lúdica, con el viva piñata le pasó frecuentemente, pues al obtener logros encontraba un placer similar únicamente al que cumple una tarea verdaderamente importante y trascendente. Fácticamente la comparación es ridícula, pero la cantidad de endorfinas segregadas torna muy sutil la diferencia.
Se contentaba en jugar y buscar con disciplina más logros y de este modo satisfacerse más. Jugando se sentía realizado, no necesitaba nada más, en el juego tenía amigos leales que nunca lo traicionaban (como en el gran theft auto), enemigos de su nivel (como en el resident 5), era querido, odiado, respetado y digno de honores, pues era realmente efectivo en lo que hacía (la suma de sus logros que ascendía a 18405 lo respaldaba).
Su vida era ya virtual, la única salida para un hombre de espíritu libre y hedonista que se resiste a someterse a las indignas condiciones rayanas en la esclavitud propias de la vida real, y más o menos lo había conseguido. Con lo que no contaba, era que los Xbox se descomponen.

1 comentario:

  1. me sigue gustando mai, aunque ese título es como un spoiler (léase "adelanto" de la historia)

    ResponderBorrar